Quizá muchos de ustedes no lo sepan, pero hace 18 meses mi vida nada tenía que ver con ser representante artístico; en lo laboral me desempeñaba cumpliendo un horario de oficina en el que, si bien tenía contacto con talentos, organización y contenido digital, no era propiamente un representante artístico.
El ser manager se lo debo puntualmente al MesmoRollo, sí, a ese concepto artístico que puso de moda nuevamente los payasos en México y que una noche de diciembre en la Ciudad de México me ofrecieron, a mi y a David, la oportunidad de representarlos en la búsqueda de incrementar su carrera artística.
No pretendo con el texto ponerme a dar cátedra de cómo ser un buen representante, puesto que aún no tengo las tablas suficientes para hacerlo, pero sí me gustaría enlistar algunos puntos que a mi me han funcionado lo suficiente.
El principal para m isería el establecer confianza; dejando de lado la amistad y las relaciones interpersonales que se puedan dar por la convivencia, el trabajar desde la honestidad me ha ayudado a poder tener el respaldo de mis talentos durante estos meses. El hablar claro, en números pero también en metas y condiciones, ha logrado que nos veamos como lo que somos: socios que buscan el éxito común.
Plantearía como segundo el saber pedir ayuda; el renunciar al ego y bajarte de tu nube ayuda muchísimo para poder pedir ayuda. El pedir un consejo o saber decir «no sé» es muy útil cuando estas representando la carrera de artistas que confiaron en ti. No veo el «pedir ayuda» como una señal de debilidad, por el contrario. Lógicamente que es bien importante saber a quién pedir esa ayuda, porque hay en el mundo muchos mal intencionados que no buscan ayudar, sino dañar y/o estorbar (sin saber cuál de esas es peor).
La parte seria está en el planear y organizar, esa es la mitad de mi chamba, y aunque siempre busco cuadrar todo dos veces, tener un mapa mental de los siguientes pasos, fechas y agendas, en más de una vez he cometido errores que afortunadamente hemos podido ajustar. Para lograr este objetivo se vale utilizar cualquier herramienta, digital o física, que te ayude: aplicaciones, libretas, agendas, post-its.
Amabilidad; yo no sé si todos los representantes tengan un perfil público, o sea «fácil» hablar con ellos, pero en mi papel personal me gusta que sea así. Agradezco muchísimo cuando las fans de los muchachos se acercan a comentarme alguna queja, alguna sugerencia, algo que creen que podemos hacer para mejorar las presentaciones o el contenido. Me gusta tomarme el tiempo de escucharlas (tanto como nos es posible en medio de las presentaciones) y poner atención para que eso que me dicen podamos implementarlo más adelante. Diría que este trabajo se vuelve fácil cuando se escucha lo que la gente dice.
El lograr tener un equipo responsable y especializado es una tarea diaria; tuve la suerte de poder trabajar con jóvenes entusiastas que se apasionan, igual que yo, cuando los artistas conquistan otro logro. Eso funciona mucho porque no solo cumplen con el desquitar una nómina, sino que se sienten parte de un equipo.
Nunca había escrito desde mi punto de vista como representante, no sé si lo haga más adelante ni si lo anterior le sirva a alguien de algo, pero lo que sí sé es que todos los días hago una pausa en mi día para preguntarme a mi mismo si durante ese día hice algo, generé alguna mínima acción por cumplir con el compromiso que aceptamos aquella noche de diciembre en Ciudad de México. Me siento tranquilo de decir que casi siempre esa respuesta ha sido un sí.