¡Y aún le quedan dos años!

Mis queridos y ficticios lectores. Hablar mal sobre el gobierno de Peña Nieto es, como dice mi abuelita, hacer leña del árbol caído, pero no hablarlo es omitir una verdad dolorosa y al mismo tiempo palpable y evidente para todos los mexicanos: el Gobierno Federal va en franco declive.

Desde su inicio, el Gobierno de Peña ha sufrido muchos embates de los cuales, prácticamente en todos, ha salido muy dañado. Crisis económica, escándalos de corrupción, protestas magisteriales, una violencia recrudecida y 43 normalistas que aún no aparecen, son solo los más representativos de los muchos tropiezos que la gestión del mexiquense ha tenido.

Y por si eso fuera poco, lloviéndole sobre mojado, llegó Donald Trump la semana pasada a evidenciar la falta de liderazgo de Peña, lo improvisado de sus decisiones, la poca comunicación que tiene su gabinete y, sobre todo, el nulo respaldo social que las acciones del Presidente tienen.

La visita de Trump no fue solo una mentada de madre al patriotismo y a la defensoría del mexicano, sino que representó, además, la salida de un elemento clave dentro del equipo cercano del Presidente en la figura de Luis Videgaray Caso.

El otrora Secretario de Hacienda y Crédito Público (y hoy desempleado), a opinión de muchos medios, fue quien sugirió a EPN que el Gobierno invitara a los candidatos norteamericanos a un encuentro, y ante la tempranera respuesta del magnate, no quedó más que recibirle y mostrar el show ya por todos conocido. Alguién debía pagar el costo político.

Como nota: la propia Canciller Claudia Ruiz Massieu no estaba enterada de la visita y fue la primera en presentar su renuncia ante el desencuentro con Peña, renuncia que evidentemente no fue aceptada.

Y aquí las cosas se ponen más interesantes, ya que Videgaray no solo es amigo cercano del Presidente, sino también un integrante de “Los Tapados”, este grupo de priístas que suspiran por la Presidencia a disputarse en 2018, grupo, también, del que cada día menos son parte.

Porque estaba Manlio Fabio, pero le quitaron el carnet luego del fracaso electoral que sufrió el PRI en junio; y también estaba ahí Aurelio Nuño, Secretario de Educación Pública, que ni alcanzó a posicionarse cuando el conflicto magisterial lo descartó como candidato.

En el grupo quedan, hasta hoy: Miguel Ángel Osorio Chong que aunque se debilitó por el enfrentamiento entre federales y maestros en Nochixtlán sobrevive por ser “el mejor” posicionado en la mayoría de las encuestas; y José Antonio Meade, que ayer, al ser designado nuevo jefe de Hacienda, pareciera apuntalar su carrera rumbo a Los Pinos, al tiempo que suma su quinta Secretaría de estado en los últimos 5 años.

Y lo peor, amigos y amigas, es que aún le quedan dos años al Gobierno de Peña Nieto, años en los que, les aseguro, su popularidad seguirá en declive, sus decisiones serán mucho más cuestionadas y su tiempo deberá de repartirse entre el cargo para el que fue elegido, y la ardua tarea de mantener el EDOMEX en 2017 para después, y solo habiendo sacado un triunfo en su estado natal, conservar Los Pinos en 2018.

¡Qué caro le está costando a Peña el haber querido ser Presidente! ¿O qué le parece a usted?

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Peña Nieto agradeciendo a Luis Videgaray por los “servicios prestados al país”.

 

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